La ecuación de Navier–Stokes describe el movimiento de un fluido viscoso. Es un balance entre la inercia, la presión, la viscosidad y las fuerzas externas.
Donde ρ es la densidad, u la velocidad, p la presión, μ la viscosidad y f las fuerzas externas como la gravedad.
Esta condición expresa la incompresibilidad del fluido: el volumen se conserva y la presión ajusta el campo de velocidad.